No dandome tiempo a respirar, mi madre me tenia una historia que contar, e aqui los hechos tal y como me los relató:
"te quiero contar la historia de un amigo nuestro, ya fallecido, y que participó de una excursión que hicimos a Huancayo, en el corazón de la Cordillera de los Andes, un lugar mágico, rodeado de montañas nevadas a una altura impresionante. Eramos un grupo de más de 20 personas, ibamos todos en un vagón de la línea férrea que sube a más de 4000 m.s.n.m(exactamente 4818)el ferrocarril más alto del mundo y llega al sitio denominado Ticlio.

Es un lugar increible, en donde la fatiga y el cansancio se hace notar(una buena reserva de hojas de coca ayuda a soportar el soroche-mal de altura si lo masticamos lentamente), pero el paisaje, la tranquilidad y el misticismo del sitio hacen llevadero cualquier malestar que se tenga. Nuestro amigo prefirió quedar en el vagón, sin bajar y disfrutar del aire límpido, gélido y reconfortante de las montañas. Vimos en él un halo de tristeza por no echar a correr y disfrutar de la nieve como todos nosotros. Nos dijo algo que nos dejó de piedra. Dijo que tarde o temprano, aunque se muriera, que haría eso que hacíamos nosotros en ese momento, correr y correr con la típica falta de oxigeno que dá las alturas, Alegó el típico cansancio del viaje, por eso prefirió quedarse sentado en el vagón. Al acabar la excursión nos despedimos hasta otra vez, pero a él no lo volvimos a ver. Años más tarde, realizó ese mismo recorrido pero con su mujer e hijos. Llegado al punto alto, quiso hacer lo que no hizo en sus años de juventud, saltar y correr en la nieve y disfrutar, con tan mala suerte que su corazón no resistió la altura y murió tirado en la nieve con una cara de felicidad. Esto nos lo contaba su mujer, porque sabía de la historia pasada años atrás. Me dejó apenada, pero según decía su mujer, sabía que moriría en las alturas y se lo tomaba con resignación, como preparándose para el último viaje. ¿acaso sabemos de antemano lo que nos deparará el futuro?"
Sorprendido no quise responderle, la historia que me acababa de contar me había dejado perplejo, recordaba las historias de mi pueblo sobre las muertes anticipadas y me recordaban tanto a este relato que mi mente no descansaba, ¿hasta que punto nuestro cerebro puede adivinar acontecimientos?...